"...esto es lo que los dioses nos han transmitido como método de búsqueda, de descubrimiento y enseñanza; pero los sabios de hoy día hacen lo uno al azar, más rápido o más lento que lo necesario y, luego de lo uno ponen inmediatamente lo infinito; en cuanto a los mediadores, los ignoran,... (inversamente, de lo infinito) no hay que ir inmediatamente a lo uno...". Platon; Filebo; 16 e; 18 b

viernes, 8 de marzo de 2013

OPTIMISMO CRISTIANO

 
 



"San Agustín, al establecer una correlación entre las Bienaventuranzas del Sermón de la montaña y los dones del Espíritu que se mencionan en Isaías 11, habló de una reciprocidad entre "scientia" y "tristitia": el simple saber -dice- produce tristeza. Y, en efecto, quien sólo ve y percibe todo lo que sucede en el mundo acaba por entristecerse [...]
 
La verdad nos hace buenos, y la bondad es verdadera: este es el optimismo que reina en la fe cristiana, porque a ella se le concedió la visión del Logos, de la Razón creadora que, en la encarnación de Dios, se reveló al mismo tiempo como el Bien, como la Bondad misma. [...]"
BENEDICTO XVI 
DISCURSO PARA LA UNIVERSIDAD SAPIENZA
(2008)
 

"[...] la certeza de que Cristo [En Juan, el Logos y el Pastor bello] no nos abandona y de que ningún obstáculo podrá impedir la realización de su designio universal de salvación sea para vosotros motivo de constante consuelo —incluso en las dificultades— y de inquebrantable esperanza. La bondad del Señor está siempre con vosotros, y es fuerte.[...]"

 

Homilía del Domingo del Buen Pastor
 (2007) 

 

 


miércoles, 24 de octubre de 2012

XIV CONGRESO LATINOAMERICANO DE FILOSOFÍA MEDIEVAL

Estimados/as colegas:
Les enviamos la convocatoria al XIV Congreso Latinoamericano de Filosofía
Medieval. La misma se encuentra en castellano y en portugués.
Saludos cordiales,

XIV CONGRESO LATINOAMERICANO DE FILOSOFÍA MEDIEVAL

FILOSOFÍA MEDIEVAL: CONTINUIDAD Y RUPTURAS

11 a 14 de septiembre de 2013
San Miguel de Tucumán
Argentina

CONVOCATORIA

Convocan
Red Latinoamericana de FM
Sociedade Brasileira de Filosofia Medieval ? SBFM
Universidad del Norte S. Tomás de Aquino - UNSTA
Fundación para el Estudio del pensamiento argentino e iberoamericano - FEPAI

Organizan
Universidad del Norte S. Tomás de Aquino
Fundación para el Estudio del pensamiento argentino e iberoamericano - FEPAI

Este encuentro es continuación de la serie de Congresos Latinoamericanos
cuyo objetivo general es fomentar, fortalecer y afianzar los estudios
filosóficos medievales en esta región, generando una tradición de
investigación, docencia y divulgación de la filosofía medieval.

En especial este congreso se propone
Fortalecer el cultivo de la filosofía medieval en América Latina
Conocernos y visibilizarnos
Recuperar los valores del ciclo de congresos latinoamericanos
Abrir un espacio para la escolástica americana
Fortalecer la Red Latinoamericana:
Promover la actualización, la investigación y la especialización de la
Filosofía Medieval en América Latina

En el medio internacional los medievalistas están abocados a profundizar
el tema central. Deseamos y nos proponemos que este congreso en Argentina
tenga una participación destacada en la comunidad de medievalistas.

Además, el Congreso aceptará, para los participantes latinoamericanos,
cualquier otro tema pertinente de filosofía medieval

Autoridades

Presidentes de Honor
Luis De Boni (Brasil)
José Antonio C. R. de Souza (Brasil)

Comisión Académica
Jorge Ayala (España)
Francisco Bertelloni (Argentina)
Mauricio Beuchot (México)
Claudia D?Amico (Argentina)
João Lupi (Brasil)
JoséMeirinhos (Portugal)
Carlos Arthur R. do Nascimento (Brasil)
Josep Puig Montada (España)
Rafael Ramón Guerrero (España)
Walter Redmond (EEUU)
Joseph Ignasi Saranyana (España)
Oscar Velázquez (Chile)
María Leonor Xavier (Portugal)

Comisión Institucional
Marcos Nunes Costa (Brasil)
Jorge Augusto da Silva Santos (Brasil)
Ricardo Luiz Silveira da Costa

Referentes por países
Argentina: Silvana Filippi
Brasil: Alfredo Culleton
España: Pedro Mantas
México: Jorge Alejandro Tellkamp
Paraguay: Ricardo Villalba
Perú: Luis E. Bacigalupo
Uruguay: Francisco O?Reilly

Comisión Ejecutiva
Celina Lértora Mendoza
Silvia Contaldo (Brasil)
Susana Violante
Natalia Jakubecki
Gustavo Fernández Walker
Marcela Borelli

Coordinación
Rafael Cúnsulo y Juan José Herrera (UNSTA)
Celina Lértora Mendoza y Ruth Ramasco (FEPAI)

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Informes y contacto

xivcongresolatinomedieval@gmail.com

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Página web:

http://xivcongresolatinomedieval.blogspot.com.ar/

* * *

Estructura y actividades

Tema central: Filosofía medieval: continuidad y rupturas

Ejes temáticos de Filosofía Medieval
1. Filosofía tardoantigua
2. Patrística
3. Los grandes maestros del Alto Medioevo
4. Escolástica latina
5. Filosofía árabe y judía
6. Filosofía bizantina
7. Filosofía del Renacimiento
8. Segunda Escolástica
9. Escolástica americana
10. Investigación y enseñanza de la filosofía medieval

Estructura de la reunión
Esta temática se desarrollará conforme a la siguiente estructura
1. Conferencias y mini-conferencias a cargo de especialistas invitados
2. Mesas redondas
3. Simposios
4. Comunicaciones
5. Informes de investigación
6. Sesiones para alumnos avanzados

Lenguas del congreso
Serán lenguas oficiales del congreso el castellano y el portugués, las
circulares oficiales serán bilingües. La comunicación oficial al Congreso
puede hacerse en cualquiera de los dos idiomas.
Se aceptarán trabajos en cualquiera de las lenguas habituales.

EN BREVE SE COMPLETARÁ LA INFORMACIÓN CON LA PRIMERA CIRCULAR

sábado, 9 de junio de 2012

LA SOBERANA MAJESTAD DE LO BUENO EXIGE UN COMPROMISO ABSOLUTO QUE NO PROCEDE DE NINGÚN ACTO LIBRE

Dietrich von Hildebrand 
 “[…] se presenta una tercera clase de compromisos y exigencias, que no son ni ‘hipotéticos’ ni ‘auto-producidos’. Se verifican siempre que la persona se halla frente a un valor muy importante y, sobre todo, con una significación de orden moral. Lo valioso reclama interés y entrega por nuestra parte, no como consecuencia de un objetivo elegido libremente, sino en virtud de su valor intrínseco y sin condicionamiento alguno. Lo valioso no nos dice: ‘Si tú quieres conseguir tal o cual objetivo, has de tomarme en consideración’. Por el contrario, exige, sin más, mi entrega. Por ejemplo, si alguien ve a una persona en peligro de muerte, el socorrerla obliga incondicionalmente, no en razón de un objetivo libremente elegido. El reino de los valores significativos por sí mismos nos plantea exigencias ‘absolutas o categóricas’, y no de carácter hipotético. De la importancia latente de los valores se deriva que nuestro interés por ellos no depende, en ningún caso, de una finalidad elegida por nosotros; más bien, ellos son los que nos fijan determinados objetivos. El objetivo de una vida moralmente buena no es elegido por mí de manera caprichosa. Estas exigencias no son meramente hipotéticas, y tampoco son, en modo alguno, autopropuestas. No se presentan como exigencias porque nosotros las hayamos concretado mediante un acto libre, sino porque se trata simplemente de valores, porque son importantes a causa de su contenido, porque ellos son lo que son. Sin demandar previamente nuestro consentimiento, lo bueno se presenta ante nosotros exigiéndonos, pasando por encima de nosotros con soberana majestad, y el compromiso absoluto que nos vincula a lo bueno no procede de ningún acto libre, sino que tiene su origen en la propia naturaleza del valor. […]”.
Dietrich von Hildebrand, fragmento de “La auténtica autoridad”, trad. J. M. Barrio Maestre, en Educación y valores nº 5, (103-112), p. 105.


Alice Jordain von Hildebrand

jueves, 1 de diciembre de 2011

HOMO DUALIS

Sobre el matrimonio como misterio.



Albert Frank-Duquesne señala que la Escritura está plagada de metáforas, imágenes o símbolos matrimoniales y que es notable la poca atención que se le ha prestado a este hecho.











Es en una boda donde Cristo hace su primer milagro.



Además, las bodas aparecen como imagen de la unión de la naturaleza divina con la humana y como la de de Cristo y su Iglesia. También como la unión mística entre Dios y el alma.  Y se anuncian las bodas del Cordero para el fin de los tiempos.





Por otra parte, Frank-Duquesne sostiene que es el matrimonio el que reconstruye la unidad esencial del hombre. Postula que la "idea", el modelo de hombre que fue pensado por Dios, es el del hombre dual. No se trata del homo duplex; dualidad no es duplicidad o doblez.

Es importante señalar que no plantea al matrimonio, en tanto institución natural, como un remedio a la división del pecado, aunque esta función esté reservada al sacramento. El matrimonio está previsto por Dios al crear al hombre varón y mujer, es decir que es una institución original.

Hace un tiempo, unos alumnos preguntaron si el matrimonio, tal como lo platea el relato del Génesis, constituye un mandato. Evidentemente no puede ser mandamiento lo que no depende en su efectividad solamente de uno. Sin embargo, no hay duda que el lenguaje bíblico imperativo genera ciertas sospechas... sobre todo cuando, como decíamos, son tan numerosas las imágenes de bodas en la Biblia y en la mística.

Estas sospechas son las que se esclarecen en la obra de Duquesne, Création et procréation. Métaphisique, théologie et mystique du couple humain, ed. de Sombreval, http://www.Sombreval.com

Pero antes de ofrecer la traducción de algunos fragmentos significativos, queremos aclarar con nuestro autor, que no se considera aquí el matrimonio desde el punto de vista jurídico -sea de la ley positiva, sea de la natural-, ni tampoco entran aquí cuestiones pastorales o disciplinares, como la indisolubilidad o el divorcio. En todo caso, la mirada ontológica de Duquesne permite enlazar las anteriores perspectivas a sus razones más altas sin confundir planos.

 
CREACIÓN Y PROCREACIÓN
“[…] la vida humana es una vida de a dos, sin la cual el hombre «no es bueno» ni conforme a su modelo divino ni él mismo en consecuencia […] el varón sólo es él mismo gracias a la mujer y viceversa. No hay confusión ni identidad absoluta ni indiferencia que permita sustituir uno al otro; pero ninguno de los dos tiene valor permanente, significación plena en el plano de la objetividad concreta, si se los considera en soledad; porque ni uno ni otro por su cuenta es capaz de «crecer y multiplicarse», lo cual constituye lo propio del hombre según Dios, si le agregamos la «dominación de la tierra», del mundo sensible. Pues varón y mujer condicionan cada uno la existencia del otro, la orientan profundamente, le permiten realizarse o no, cumplir o no la bendición del Génesis, el ser, entonces, real o ilusoriamente.  […]”. (p. 29)
“Es la integral fusión vital de los esposos la que hace posible y manifiesta la monogamia. En cuanto a la prostituida, al contrario, ella ha tenido, dice Jesús a una de ellas, «cinco maridos» […] es decir, Ersatz de maridos, y su actual concubino no lo es tampoco, […] La expresión del Salvador es remarcablemente precisa: «Aquel que en este momento posees […] no es tuyo» […]. Ella lo posee, en efecto (Jn. 4, 18), como un objeto, inerte y «muerto», como una «cosa», como un cuerpo cortado de su alma y no como carne (Gen. 2, 24; 1 Cor. 6, 16); pero no es su cuerpo, sino un cuerpo: él no tiene con ella el íntimo y vital vínculo esencial, personificante, «fecundante, multiplicador, expansivo, plenificador» (Gen. 1, 28), el cual se expresa a través de toda la Biblia con la integración recíproca, con el esse ad, por la locución «frente a» (comparar Gn. 2, 18 y Jn. 1, 1). La fornicación disloca al homo, de hecho una pseudo-realidad, una mentira, cierta cosa evanescente, fluida, lábil y proteica, una secreción ontológica (cf. Ap.  12, 15-16, dónde el Dragón trata en vano de hacer resbalar a la Mujer y de arrastrarla, escupiendo en su dirección una gigantesca mucosidad, viscosa y resbaladiza). Al sustituir con la unidad puramente somática a la de la «carne», la impureza sexual falsifica los datos del hecho humano, atenta contra el fiat creador del hombre esencialmente «dual», y no «doble», menos todavía «innumerable» […], finalmente desmiente y desfigura nuestra naturaleza, lo que tenemos de conforme a Dios, el «reflejo» en nosotros de la Ousia-Sophia, la Sabiduría creatural. Ella procede entonces de esta anti-Sabiduría, de esta Locura que «nada sabe», que sólo sabe la «nada», el caos, la incoherencia, y la cual, en el capítulo IX del Libro de los Proverbios, «invita (a compartir su cama) a todos los que pasan» (es la cohabitación fortuita, ocasional) […]”. (p. 143)
“«Dad gloria a Dios en vuestros cuerpos». […] En la misma Epístola, en el cap. 14, el Apóstol nos advierte que nuestro Dios no es un dios de anarquía y confusión, sino de orden y de paz. Este orden que procura la paz, y que es entonces el principio de la séptima Bienaventuranza, es la exteriorización, fortiter et suaviter, de la Sabiduría. No es asombroso que, en el Antiguo Testamento, la Prostituta-tipo lleve el nombre de Rahab que significa Desorden, mas también, Revuelta, Orgullo e Incoherencia…”. (p. 144)
“[…] ¡Y en qué medida la castidad que Él recomienda y que deriva de toda la concepción bíblica del Matrimonio, es absolutamente extraña a esa continencia cuyo mismo nombre evoca la estrechez, la compresión, la esterilidad en todos los dominios y su naturaleza extrínsecamente «disciplinaria», su carácter puramente defensivo y negativo!” (p. 146)
“[…] el varón o la mujer, separadamente tomados, no constituyen el Hombre como tampoco  alguna de las Tres Personas constituye Ella sola el Dios perfecto en su tri-unidad- «es por eso que el hombre dejará a su padre y a su madre, y se adherirá […] a su mujer, y los dos» -originalmente una sola esencia, una sola «idea» en Dios (la imagen es dual, bi-unidad, pero la semejanza debe lograrse por el cumplimiento de esta unidad a partir de la pareja física)- «los dos llegarán a ser», poco a poco en este camino de encarnación, «una sola carne», una sola vida (Mc. 10, 6-8). Y Cristo, para insistir:
«Así, ellos no son dos carnes, sino una sola carne», una sola y única realidad psicosomática, una sola y única presencia viviente. Uno comprende la conclusión del Señor: «Que el hombre» -es decir, lo creado, lo efímero, y más exactamente todavía, lo que hay de irracional, de anti sapiencial, de caos, de no-ser en él- «que el hombre no divida lo que Dios ha unido» (Mc. 10:9). Recordemos el proverbio judío e inglés según el cual «todo verdadero matrimonio es hecho […] en el cielo». (p. 155)
[Después de la resurrección] “1º O bien cada cónyuge glorificado realiza personalmente el tipo adámico en su integridad […] en ese caso, nos encontraríamos con el «atomismo», con la pulverización de los elegidos, en la cual cada uno, como el ciudadano en la masa electoral, es, solo y por su propia cuenta, un elemento aislado del conjunto: no hay más ni marido, ni mujer, ni hijos, y el Sacramento del Matrimonio, imagen expresa de la unión «Cristo-Iglesia», pierde toda virtud después de la muerte… el Cuerpo místico deja de ser entonces, con la Parusía la «humanidad de añadidura» para el Verbo encarnado.
2º O bien […] los cónyuges habiendo llegado a ser tan bien «una sola carne» […] En este caso, la familia deviene en el cielo o mejor ella permanece allí ecclesiola in Ecclesia, […]”. (p. 157)
“Los esposos permanecen en el «cielo» tal cual ellos «han entrado»; esta invariabilidad, este no poder ser alterado de su ser, los vuelve semejantes a los Ángeles, concluye el Señor. Pero es unidos que se reencuentran en la vida celeste; si el Rico malvado está obsesionado, en el Más allá, por el recuerdo de sus cinco hermanos, ¿cómo los esposos que arribasen a la Beatitud podrían despreciar el amor conyugal, ese «gran misterio» según san Pablo? Nosotros, que somos malos, no rehusamos acá abajo, dice Cristo, nuestro amor imperfecto a nuestros hijos; pero cuando haya «llegado lo perfecto», cuando nuestro amor sea consumado en la unidad total, ¿nos habremos vuelto indiferentes a esos lazos familiares? […]”.       (p. 157)
“A la luz de lo que precede, uno puede preguntarse si la unión sexual, abstracción hecha del apaciguamiento, que ella -bajo su forma actual, después de la Caída- aporta a la concupiscencia […] uno puede preguntarse si esta unión no juega una doble función:
  1º El «crecimiento y la multiplicación» de la especie […] la explicitación indefinida de la naturaleza humana […]
  2º La reconstitución de hecho de la unidad original por la vía de la unión, de la koïnônia, de la vida compartida, de la «comunión» total entre esposos; constituye una actividad esencial, una necesidad fundamental; […] es el acto sexual, cualquiera, tomado en sí mismo, el que reconstruye la unidad de Adán. Pero […] Viciada por la caída, la unión sexual en cuanto tal no llega, fuera del Sacramento del Matrimonio auténtica y realmente vivido, plenamente realizado «en espíritu y en verdad», a otra cosa que a dividir de más en más al homo, a fraccionarlo indefinidamente, a desfigurarlo hasta en su ser profundo, a «desencializarlo […]” (p. 158-159)
Pero, si el estupro «borronea» la imagen del hombre, y lo deja librado a la promiscuidad, forma carnal del caos, el matrimonio (en el sentido cristiano, sacramental) santifica toda la vida, espiritualiza todo lo que hay en ella de carnal, transfigura y transforma el valor del contacto físico, conduce a los esposos a través de la unión material a la Unidad espiritual, hace del gesto sexual –hasta en su resultado último - un medio de Gracia divina. […]” (p. 159)
“Tengamos presente que, si el matrimonio llega a ser una sola carne –según el vocabulario bíblico: una sola vida, un solo ser animado- el estupro no consigue otra cosa, según san Pablo, que  constituir un solo cuerpo; y, si este matiz es intencional […] quizás podría verse aquí en el matrimonio el «signo» o «sacramento» de la reconciliación del hombre consigo mismo y con el Ser; y en la fornicación, el «símbolo eficaz» de la unidad con el no-ser, el caos, lo indeterminado, […] A través del matrimonio, el hombre tiende a la actuación y la actualización cada vez más fecundas de la naturaleza humana; por el estupro, la desactúa, la desactualiza, y traiciona el orden por la confusión. Es como un sacramento del Caos, un «misterio» del Dragón, el cual se puede discernir en los cultos orgiásticos, celebrados desde las edades más antiguas […] como en las ineptas «misas negras» de los luciferinos occidentales, y cuyo rito «consumador» consiste en la mezcla sexual (frecuentemente incluso contra-natura)…
Todo el simbolismo bíblico del adulterio y de la prostitución […] revela constantemente una grotesca y patética parodia de la Sabiduría. […]”. (p. 160)
“[…] Tal es el sentido del capítulo V de la Epístola a los Efesios: el Apóstol presenta allí el matrimonio como el rito mistérico a través del cual los cónyuges hacen presente, manifiesto, en un encuadre espacio temporal, hic et nunc, la unión de Cristo y de la Iglesia. El matrimonio es a esta unión, por así decirlo, lo que la Misa al sacrificio del Calvario.  En tal perspectiva, el adulterio y el divorcio poseen todo lo que hace al sacrilegio y la profanación. […]”. (p. 174)
 “[…] el matrimonio no simboliza solamente la unión [de Cristo con la Iglesia] sino que la manifiesta, como la Misa hecha aquí abajo para la Liturgia celeste de Cristo ofreciendo su sangre al Padre «por el Espíritu eterno». […]”. (p. 177)
“[…] la unión conyugal, tal como la entiende el nuevo Testamento, lejos de ser adventicia y convencional, es esencial al hombre […] después de esta apoteosis paulina del matrimonio, se comprenden mejor los acentos triunfales del Apocalipsis: «Demos gloria a Dios, pues las bodas del Cordero han llegado y su Esposa se ha preparado» […]”. (p.178)

miércoles, 27 de julio de 2011

CONTEMPLACIÓN, AMOR Y BELLEZA

FINIS AMORIS UT DUO UNUM FIANT




"A pesar del poder de su genio, en su actitud religiosa Kierkegaard permanece frente a Dios y no en Dios. Le falta el milagro de las bodas de Caná. El hálito gozoso de la gracia nunca recorre las oscuras, las irónicas páginas de sus libros y de su vida. En una cristología docética, al margen de Pentecostés, la alteridad absoluta de Dios se proyecta en la alteridad de todo ser humano y hace imposible el amor pneumatóforo. La relación negativa, hecha de distanciamiento, desemboca en último término en la ausencia. Ahora bien, en el caso del sacramento del matrimonio, su misma materia es la alteridad amada: finis amoris ut duo unum fiant. El Otro divino se me hace más interior que mi alma y le sigue el ser amado. Dios viene a nuestro encuentro, haciendo de lo ético la ascesis de la creación, y de lo estético el advenimiento de la belleza.

La existencia de Dios se demuestra con la adoración... Éste es el argumento litúrgico e iconográfico. [...]

Desde el punto de vista del pensamiento profundo de Aristóteles, en la tragedia es donde encontramos la belleza y el poder de purificación, porque la belleza no es una realidad solamente estética sino también metafísica. El esteticismo puro, que no reconoce más que los valores estéticos, seguramente es el más alejado de la belleza; autónomo y por lo tanto sin defensa, se abre fácilmente a las desviaciones demoníacas. [...]

El mundo no existe sino porque es amado y su existencia es testimonio del Padre «que tanto ha amado al mundo» (Jn 3, 16). A la luz de esto, la contemplación, no estética sino religiosa, se revela enamorada de toda criatura; en el nivel de la «ternura ontológica», la contemplación se eleva por encima de la muerte, de la angustia y de las «preocupaciones», incluso por encima de los remordimientos, pues «Dios es más grande que nuestro corazón». [...]

El esplendor es inherente a la verdad; ahora bien, ésta no existe en abstracto. En el nivel de su plenitud, exige una personalización, ... y Cristo responde declarando: «Yo soy la Verdad». Dada la íntima unidad de estos dos aspectos de una sola realidad, la palabra del Señor significa también: «Yo soy la Belleza», de manera que toda belleza es uno de los símbolos de la Encarnación [...]

«Sed perfectos como vuestro Padre celeste es perfecto», también significa «sed bellos como vuestro Padre celeste es bello», pues la forma de la perfección divina es bella desde sus orígenes; es objeto de una contemplación silenciosa, «forma que informa a todo lo que es informe», según la feliz expresión del Pseudo-Dionisio.

Para los Padres, la Belleza divina es una categoría fundamental, bíblica y teológica; partiendo de ella, la belleza en el mundo es una realidad teologal, una cualidad trascendental del ser, análoga a lo verdadero y lo bueno. [...]

Dios quiere que su epifanía sea percibida por el hombre entero. Palamas subraya con gran intensidad la integridad del ser humano en el que «el cuerpo también tiene la experiencia de las cosas divinas». Junto al «kósmos noetós» (mundo inteligible) la Tradición sitúa al «kósmos aìsthetós» (mundo sensible), todo el terreno sensible de los sacramentos, de la liturgia, del ícono y de la experiencia vivida de Dios. Al final de la liturgia de san Juan Crisóstomo, con un admirable realismo litúrgico, los fieles confiesan «Hemos visto la Luz verdadera...». Según san Máximo, los poderes del alma alcanzan su plenitud mediante los sentidos. [...] El hombre es una totalidad al mismo tiempo espiritual y sensible en función de la Encarnación [...] Lo bello aparece como un destello de la profundidad misteriosa del ser, de esa interioridad que es testimonio de la relación íntima entre el cuerpo y el espíritu. La naturaleza «ordenada», «deificada», hace ver la Belleza de Dios a través del rostro humano de Cristo; [...] no es un éxtasis que hace abandonar este mundo, sino la anticipación de la transfiguración del ser humano en su totalidad."


Paul Evdokimov; El arte del ícono. Teología de la Belleza; trad. L. García Gámiz; Claretianas, Madrid 1991; pp. 28-32.

sábado, 16 de julio de 2011

IGLESIA UNIVERSAL E IGLESIAS PARTICULARES

EL DEBATE RATZINGER - KASPER

por Germán Masserdotti

El Cardenal Joseph Ratzinger afirma en la "Conferencia sobre la eclesiología de la Lumen gentium" (año 2000; cfr. http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20000227_ratzinger-lumen-gentium_sp.html)
que “la Iglesia universal es una realidad ontológica y temporalmente previa a cada Iglesia particular”, en la misma línea del Documento de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe Communionis notio del 28 de mayo de 1992. El aserto de Ratzinger se funda en la enseñanza patrística que afirma que “la Iglesia una y única precede a la creación y da a luz a las Iglesias particulares”, como también se sostiene en Communionis notio. Esta convicción se encuentra tan arraigada en el pensamiento de Ratzinger que se anima a afirmar en la Conferencia de referencia lo que sigue:

“[…]. Esta prioridad ontológica de la Iglesia universal, de la única Iglesia y del único cuerpo, de la única Esposa, con respecto a las realizaciones empíricas concretas en cada una de las Iglesias particulares, me parece tan evidente, que me resulta difícil comprender las objeciones planteadas”.

Con su habitual estilo caballeresco, con todo el Cardenal Ratzinger resulta terminante en su respuesta a los objetores de la prioridad ontológica y temporal de la Iglesia universal sobre las particulares. Afirma en la misma conferencia:

“En realidad, sólo me parecen posibles si no se quiere y ya no se logra ver la gran Iglesia ideada por Dios -tal vez por desesperación, a causa de su insuficiencia terrena-; hoy se la considera como fruto de la fantasía teológica y, por tanto, sólo queda la imagen empírica de las Iglesias en su relación recíproca y con sus conflictos. Pero esto significa que se elimina a la Iglesia como tema teológico. Si sólo se puede ver a la Iglesia en las organizaciones humanas, entonces en realidad únicamente queda desolación. En ese caso no se abandona solamente la eclesiología de los santos Padres, sino también la del Nuevo Testamento y la concepción de Israel en el Antiguo Testamento”.

Uno de los principales objetores de la tesis que sostiene el Cardenal Ratzinger es Walter Kasper –con el tiempo también favorecido con la púrpura cardenalicia-. De esta manera, sigue afirmando Ratzinger:

“Aunque la prioridad ontológica de la única Iglesia no se puede negar seriamente, no cabe duda de que la cuestión relativa a la prioridad temporal es más difícil. La carta de la Congregación para la doctrina de la fe remite aquí a la imagen lucana del nacimiento de la Iglesia en Pentecostés por obra del Espíritu Santo. Ahora no quiero discutir la cuestión de la historicidad de este relato. Lo que cuenta es la afirmación teológica, que interesa a san Lucas. La Congregación para la doctrina de la fe llama la atención sobre el hecho de que la Iglesia tiene su inicio en la comunidad de los ciento veinte, reunida en torno a María, sobre todo en la renovada comunidad de los Doce, que no son miembros de una Iglesia local, sino que son los Apóstoles, los que llevarán el Evangelio hasta los confines de la tierra.

Para esclarecer aún más la cuestión, se puede añadir que ellos, en su número de doce, son al mismo tiempo el antiguo y el nuevo Israel, el único Israel de Dios, que ahora -como desde el inicio se hallaba contenido fundamentalmente en el concepto de pueblo de Dios- se extiende a todas las naciones y funda en todos los pueblos el único pueblo de Dios. Esta referencia se ve reforzada por otros dos elementos: la Iglesia en este momento de su nacimiento habla ya en todas las lenguas. Los Padres de la Iglesia, con razón, interpretaron este relato del milagro de las lenguas como una anticipación de la "Catholica" -la Iglesia desde el primer instante está orientada "kat'holon"-, abarca todo el universo.

A eso corresponde el hecho de que san Lucas describe al grupo de los oyentes como peregrinos procedentes de toda la tierra, sobre la base de una tabla de doce pueblos; así quería mostrar que el auditorio simbolizaba la totalidad de los pueblos. San Lucas enriqueció esa tabla helenística de los pueblos con un decimotercer nombre: los romanos; de esta forma, sin duda, quería subrayar aún más la idea del Orbis. No expresa exactamente el sentido del texto de la Congregación para la doctrina de la fe Walter Kasper cuando, al respecto, dice que la comunidad originaria de Jerusalén fue de hecho Iglesia universal e Iglesia particular al mismo tiempo; prosigue: "Ciertamente, esto constituye una elaboración lucana, pues, desde el punto de vista histórico, probablemente ya desde el inicio existían más comunidades: además de la comunidad de Jerusalén, probablemente existía también la comunidad de Galilea" (las itálicas son nuestras).


Continuará